Conservación del Forraje

Conservación del Forraje

Uno de los elementos a tener en cuenta dentro de la temporada, es la Conservación del Forraje, será muy importante en aquellos períodos donde escasea el alimento de los animales en cantidad y calidad.

En nuestro país el heno y el ensilaje son los métodos más utilizados de conservación. Son sistemas que pueden complementarse dentro de una misma explotación, de acuerdo a la zona en que se trabaje, sus características climáticas, época de producción, disponibilidad de maquinaria y sistema de alimentación.

El heno, fardo o pasto seco, normalmente tiene una calidad muy inferior al ensilaje. Esto se debe a que se cosecha en momentos en que la pradera se encuentra espigada, con bajos contenidos de nutrientes y muy fibrosa. Por lo cual, no se recomienda como ración base de alimentación y se utiliza sólo como suplemento.

El ensilaje constituye el segundo tipo de reserva en cantidad después del heno, según encuesta realizada por Plan Agropecuario. Su elaboración está fuertemente ligada a los establecimientos lecheros, donde significa un soporte importante de la oferta de materia seca en el período otoño-invierno. Los cultivos anuales constituyen la principal fuente de material para ensilar: 89% y las praderas presentan una escasa participación relativa con el 11%.

Para conseguir un buen ensilaje el productor debe cuidar la calidad del forraje, con un mínimo de tallos y un máximo de hojas, ensilar con la mayor rapidez posible, eliminar todo el aire del forraje ensilado mediante una buena compactación y realizar un cuidadoso sellado del silo.

De ese modo podrá conservar la calidad y cantidad de los elementos nutritivos que contienen las plantas y lograr el objetivo de la conservación de forraje que es disponer de un aporte nutritivo que asegure la producción del ganado durante períodos de escasez.